Cymbales Horus, la gran empresa Argentina

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Hoy hablar del éxito mundial de los chinchines Horus parece algo normal, porque se trata de una marca que goza de gran prestigio dentro de la industria de la danza árabe. Bailarinas, músicos y comerciantes de diversos países que llegaron a la Argentina, compraron un juego de este hermoso instrumento y los mostraron al mundo, de ahí reside parte de su prestigio. Su destacado sonido.

Algo que siempre me ha reclamado Beto cada vez que nos vemos es que nunca le pasé unas coordenadas de una fiesta que produje en un barco para la revista Infoarabe Magazine. Durante 16 años produje las Infoarabe Fest, que eran unas fiestas arriba de un barco para 200 invitados, en el cual salíamos a navegar desde el puerto de Olivos hasta Luján o Escobar, según el plan de navegación. Dentro de esta fiesta hacíamos el lanzamiento cada nueva edición de la revista. Beto me llama y me dice, “enviame las coordenadas de donde van a anclar que voy a saludarte en la mitad de la noche”. Creí que me hacía una broma, pero no. Él estaba esperando las coordenadas para llegar con una lancha de competición, abordar mi barco a lo Jack Sparrow, tomar una botella de champagne conmigo y a la hora, irse a toda velocidad. Nunca envié esa información. Nunca me lo perdonó.

Él es Beto Orlando, creador de los Cymbales Horus, es un empresario con una vasta trayectoria en la producción de espectáculos en la década del 2000, además de vestuarista, un apasionado fotógrafo, que expone en cada uno de tus trabajos, su calidad, sus fantasías y profesionalismo.
Me traslado a su casa en la provincia de Buenos Aires donde me recibió con un gran asado argentino acompañado de buen vino. También está su sobrino, un destacado jugador de Polo, en compañía de las profesoras de bellydance Rosario Abraham y Mayra Ledesma, esta última será la nueva imagen de la marca Cymbales Horus.
Beto ha construido una gran escultura egipcia en una de las habitaciones, que será el leitmotiv de la nueva sesión de fotos. Esta escultura soporta el peso de una persona, la cual queda suspendida en el aire, una genialidad creada por Beto.  “Subite que te saco una foto”, me dice, a lo cual acepto sin resistencia. Una imagen muy instagrameable (que la pueden ver en @msalvatierra).
Nos sentamos a la mesa para disfrutar del gran manjar preparado por el propio anfitrión, y comenzamos esta charla.    


– Beto, por qué la empresa Cymbales Horus elije a profesora Mayra Ledesma como su nueva modelo para esta campaña.
– Porque es una hermosa persona, así como te lo digo, yo me fijo en la calidad de la persona, no me fijo en otra cosa. Me cae bien alguien y yo le brindo todo. Si me fallas, olvida de todo. Mayra es una bella persona, tanto por fuera como por dentro. Es una de las pocas bailarinas que me llamó la atención bailando después de lo que fue mi mujer en el escenario (la maestra Salomé Majul, ya fallecida).

– Mayra. ¿Cómo tomaste esta convocatoria de Cymbales Horus?
– Sorprendida. No me lo esperaba. Hace rato que teníamos ganas de trabajar juntos. El me había propuesta de hacer esta sesión para Cymbales Horus, y cuando vi la escultura que armó ahí, me encantó. Se dió ahora después de la cuarentena. Beto es un gran artista, hace cosas maravillosas, más allá de ser una persona super brindada, es muy generosa. Tiene una mirada sobre las cosas que sorprende, tiene un ojo muy creativo. Además, ha sido vestuarista, realizando más de 3500 trajes de bellydance. Soy super vergonzosa y no me hallo mucho delante de la cámara, pero más allá de eso, trabajé muy cómoda con él.

Toda empresa tiene su génesis y el de Cymbales Horus es el siguiente. Año 2000, Beto Orlando estaba casado con la gran maestra Salomé Majul con la cual tenía una escuela de danzas. Ellos compraban mucha cantidad de chinchines importados. En el 2001 la economía de argentina explota por los aires y es ahí cuando Beto Orlando comienza con los primeros prototipos de su autoría ya que no podía seguir abasteciendo a sus clientas con mercadería importada. Compró maquinaria y adaptó matricería que consiguió en el empobrecido mercado argentino de esos años. Se había dado cuenta que el sonido que tenía su mercancía era superior a todos los cymbales que había en el mercado internacional. Con el tiempo lanzó Horus Saida, Horus Platino, Horus Luna Nahir, entre muchos otros. Hasta creó chinchines en aluminio que no emiten sonido, creados para que el alumno practique.


Beto cuenta. “Un día me cruzo con Amir Thaleb en el restaurante Al Shark y le cuento que iba a fabricar chinchines, y me dijo, ¿qué te hace pensar que podés lograrlo? Si acá hay gente que hace 20 años que lo quiere hacer y nadie puede sacarle el buen sonido que necesita. Y le contesté no lo sé, pero ya te vas a enterar. Me lo volví a cruzar a los meses y le regalé un juego. Me ve y me dice, ¿Qué es? Cuando lo abras vas a ver que es y después decime si te gustó. Nunca tuve respuesta. Creo que en parte ese primer comentario que me hizo me dio más impulso para perfeccionar el producto. Nunca me digas que no voy a poder con algo porque no paro hasta poder realizarlo. Soy así. Vos decime que sonido necesitas que tenga un cymbal y yo te lo fabrico. “

-Mayra, porque elegiste esta danza y no otra?
– Hay algo que se hereda y no se roba. Tengo raíces moras y libanesas, pero llego a la danza árabe acompañando a mi mamá a una clase de danzas árabes, ella estaba pasando un proceso muy duro de duelo, y decidió comenzar cuando yo tenía 15 años. Siempre estuvo el arte en mi familia. La acompañé a una clase y me di cuenta que era lo mío. Mi mamá continúa bailando hasta el día de hoy. Estudia conmigo. Es hermoso poder compartir con tu mamá esta danza. Tengo alumnas que comparten la danza con sus hijas, es realmente hermoso. La danza, si uno se lo permite, te enseña un montón. Te hace olvidar un montón de problemas, dolores, ganás amigos, conectas con muchas cosas que te hacen bien. En mi caso hasta gané una hermana de la danza (refiriéndose a la profesora Rosario Abraham, que pronto regresa a continuar con su carrera en India), que la conocí en los primeros años de estudios. En mi caso, la danza es mi lenguaje.

En cada instante de esta charla, Beto me cuenta varias ideas que tiene pensadas para las próximas campañas fotográfica de Cymbales Horus, todas son ideas que sorprenden. La tarde nos sorprende entre risas, anécdotas anacrónicas, buen vino y la promesa que siempre se cumple: un nuevo encuentro y un nuevo asado.

Por Martín Salvatierra

Última modificación: 9 febrero 2022